Evita el cáncer con licopena super nutritiva: estas son las investigaciones

P.F. Louis

A los hombres que les gusta la pizza, pasta con salsa roja y lasaña, tienen una excusa para comer más de estos platos, al descubrirse que la licopena de la salsa de tomate fomenta la salud de la próstata. Se sabe esto desde hace algún tiempo ya.

Pruebas recientes hechas con licopena mayormente de los tomates o salsa de tomate ha descubierto que exhibe bastantes actividades anti-cancerígenas, especialmente con respecto al cáncer de próstata. Algunas pruebas han determinado que las mejores fuentes suministran la forma más asimilable de la licopena también.

La licopena es más alta en algunos alimentos vegetales de color rojo o naranja, incluyendo los tomates, sandía, pomelo rosa, guavas, papayas y escaramujos. Los tomates secados al sol contienen los niveles más altos de licopena [1].

Irónicamente, los tomates cocinados en pasta o en salsas, contienen más licopena que los tomates crudos. Esto es la inversa de la regla de que los alimentos pierden su valor nutricional al ser cocinados.

Aunque la licopena es un carotenoide, no se convierte en vitamina A. Carece de cierta anilla molecular que impide esa conversión. Pero a cambio, el potencial anti-oxidante de la licopena es mejorado.

Y hay incluso más propiedades anti-cáncer aparte de reducir el estrés oxidativo antes de que pueda hacer daño.

Terapia de enfoque múltiple en el cáncer con licopena

Este es el título de un artículo académico publicado en 2008 en la revista internacional “Cancer Letters”. Este artículo repasó varios estudios diferentes, in vitro (en vidrio, platos Petri) y en vivo (en humanos/animales vivos), que probaron los efectos de la licopena en células del cáncer.

Aquí indicamos un extracto principal de ese artículo:

“Estudios prospectivos y retroprospectivos epidemiológicos indicando una relación inversa entre la ingestión de licopena y el riesgo de cáncer de próstata han sido reforzados por experimentos in vitro e in vivo mostrando que la licopena oral es biodisponible, se acumula en los tejidos de la próstata y se localiza en el núcleo de las células epiteliales de la próstata” [2].

También constataron pruebas que demostraron que la licopena va más allá que servir como un antioxidante que sintetiza enzimas cito-protectoras en su actividad anti-cáncer.

La licopena también induce apoptósis (suicidio celular) en células del cáncer, que se vuelven cancerosas parcialmente debido a que carecen de la programación de apoptósis que tienen otras células para poder dejar lugar para las nuevas células. Esto acarrea la “inmortalidad” de las células del cáncer.

Este artículo académico del Colegio de Farmacia de la Universidad de Illinois también menciona que hay pruebas que han apoyado la función de la licopena con la anti-proliferación del cáncer y actividad anti-metastásica.

Todas las pruebas revisadas se combinan para validar la función “multi-terapéutica” de la licopena con el cáncer de próstata, que también demuestra la inocuidad de la suplementación con licopena [3].

No obstante, el artículo concluye con el tema familiar de que “se necesitan pruebas cuidadosamente diseñadas y adecuadamente dirigidas clínicas sobre la licopena para confirmar su eficacia como agente quimiopreventor (agente contra el cáncer)”.

Elegir tu licopena

Otras dos pruebas ayudan a revelar la manera de elegir el tipo más potente de licopena. Una prueba alimenticia era sobre las pruebas sobre salsas de tomate usando diferentes técnicas de calentado que producían variaciones de compuestos isoméricos*.

Un tipo de calor inducía isoméricos capaces de crear una bio-disponibilidad de licopena más alta que lo normal. Su intención era determinar como crear salsas de tomate con aún más potencia de licopena [4].

Otra prueba alimentaria determinó que los tomates mandarina, que son amarillos/anaranjados en lugar de rojos, también suministraban la misma clase de isómero* de licopena que induce mayor bio-disponibilidad [5].

A la hora de comer

Claro, las salsas cocinadas, pastas de tomate y variedades secadas al sol, siempre suministran más licopena que los tomates crudos. Y ahora parece ser que los tomates mandarina son fuentes aún mejores.

Pero ten cuidado con las fuentes. Los tomates comercialmente cultivados tienen una buena cantidad de residuos químicos. Asi que elige salsas de tomate ya hechas o pastas de tomate, salsas y cachos de tomates orgánicos para hacer tu propia salsa.

Y cuando quieras disfrutar de tomates crudos de cualquier color, además de comprar orgánicos, añade un poco de grasa para fomentar la absorción de licopena. La licopena es soluble en grasas [6].

Una manera es añadir aceite de oliva vírgen. Unas rodajas densas en nutrientes de aguacates añade otra grasa saludable y buena a la mezcla.

Fuentes:

*Online Oxford Dictionary – isomer: Quimica – cada uno de los dos o más compuestos con la misma fórmula pero un orden diferente de átomos en la molécula y propiedades diferentes.

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