Las personas de la tercera edad pueden minimizar los riesgos de pérdidas funcionales con esta vitamina

Kelly Pepper D.C.

La vitamina D ha estado en el candelero desde hace una serie de años acumulandose pruebas de que la mayoría de todas las enfermedades crónicas degenerativas se empeoran con dósis bajas de vitamina D. Investigaciones recientemente publicadas en la revista “Journal Of Clinical Endocrinology and Metabolism” evaluó a casi 2.000 personas de 55 años y mayores para ver la relación entre sus habilidades de rendimiento físico y niveles de vitamina D en sangre. Las evaluaciones físicas incluyeron la habilidad para realizar actividades comunes de la vida cotidiana como subir escalones, vestirse y desvestirse, subirse y sentarse en una silla, caminar al aire libre durante 5 minutos sin ayuda, recortarse las uñas de los pies y se usa transporte público o privado.

Los hallazgos

Los investigadores holandeses hallaron que la población mayor (>65 años) tenía un incremento de casi dos veces en limitaciones funcionales cuando sus niveles de vitamina D (25-hidroxi-vitamina D) medían menos de 20 ng/ml, en comparación con mediciones de vitamina D superiores a 30 ng/ml. Hallazgos similares en limitación funcional y niveles bajos de vitamina D también fueron percibidos en el grupo de sujetos de la categoría de 55-65 años de edad.

Niveles óptimos de vitamina D

Estos hallazgos refuerzan más la importancia de lograr y mantener niveles saludables de vitamina D. Muchos expertos en vitamina D sugieren que el rango bajo actual de 30 ng/ml no es adecuado para una salud óptima y se debe intentar conseguir un mínimo de 50 ng/ml para lograr resultados mejores. Sea como fuere, los hallazgos en este estudio demuestran el profundo impacto que los niveles de vitamina D pueden tener en la calidad de salud en general. A medida que va envejeciendo nuestra población, es más importante que nunca asegurarnos de que no solo estamos viviendo más, sino mejor.

Como conseguirlo

Para poder lograr estos niveles de vitamina D, la mayoría de la gente necesitará tomar suplementos de 3.000-5.000 UI diarios, aunque la única manera de saber con certeza es hacerse una analítica y ajustar la ingestión de vitamina según sus resultados. A niveles superiores de 100 ng/ml, la vitamina D puede ser tóxica y causar pérdida de peso, arritmia del corazón y anorexia. Idealmente, es mejor conseguir la máxima cantidad de vitamina D de exposición solar, aunque a veces esto puede que no sea posible. Si estás tomando suplementos, asegúrate de usar D3 (colecalciferol), la forma más biológicamente activa en vez de D2 (ergocalciferol). Las fuentes alimenticias de vitamina D3 incluyen huevos, carnes de órganos, aceite de hígado de bacalo, pescado graso (como el atún, arenques y salmón) y algunos tipos de queso. También es importante constatar que la vitamina D es una vitamina soluble en grasa, lo cual significa que si la estás tomando en forma de suplemento, es siempre necesario tomarlo con alimentos grasos o con aceite para permitir su absorción.

Fuentes:

Acerca de la Autora:

Kelly Pepper D.C. es madre de seis hijos, una voraz lectora, cocinera ecléctica, gestora del hogar e investigadora incansable de la vida natural. Obtiene su experiencia para compartirla con niños de todas las edades. Actualmente está trabajando en una serie de libros de bienestar para niños de 4-7 años. Ella y su marido son propietarios de Affinity Health Professionals www.affinityhealthprofessionals.com.

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