Inflamación crónica 101 – todo lo que necesitas saber (y como eliminarla)

Mejores costumbres de higiene, agua libre de patógenos (aunque con toxinas químicas añadidas), y buena fontanería han controlado las enfermedades infecciosas para que sean una amenaza mínima.

Las afirmaciones de la comunidad médica de que las vacunas han vencido a las enfermedades infecciosas, son falsas. En vez de eso, las vacunas han contribuido en gran medida a la amenaza moderna de enfermedades auto-inmunes y enfermedades causadas por inflamación crónica.

En lugar de patógenos microbianos, son las toxinas industriales, alimentos falsos tóxicos y “vivir mejor a través de la química” de manera alocada, son las fuentes de la inflamación crónica que acarrea la mayoría de las enfermedades hoy en día.

Por qué y como  ocurre la inflamación

La inflamación es la respuesta inmune del cuerpo a cualquier ataque de invasores foráneos, sean microbios patógenos o una lesión física. Luego tiene lugar una serie de reacciones bioquímicas en el tejido circundante afectado, dependiendo de la naturaleza de la invasión o lesión.

Se libera histamina, que hace que las venas de la sangre se expandan. Las interleuquinas actúan como mensajeros y detectores de otras células blancas citoquinas que son activadas para que entren en acción.

Las más importantes de estas son las macrofagas, (viene del griego y se traduce por “grandes comedores”). Estas células básicamente engullen proteínas y patógenos foráneos y sus productos de deshecho. Otras células asesinas blancas llegan para luchar contra los invasores también.

Las células macrofagas pueden liberar un agente bioquímico conocido como factor alfa (TNF-alpha) de necrósis tumoral para producir fiebre y pérdida de apetito.  A veces también se libera óxido nítrico para aumentar el flujo sanguíneo, a la vez que materiales de coagulación son liberados a veces para ralentizar el flujo sanguíneo y tapar una herida.

Cuando hay un superávit de células blancas en una área se forma pus. Todas estas reacciones inmunes están diseñadas para proteger nuestros tejidos y restaurar la homeostásis corporal o equilibrio funcional. Pueden reaccionar en secuencias diferentes, parcialmente o completamente, según el tipo de infección o lesión.

Estos eventos son muy buenos para situaciones agudas. Cuando el cuerpo se recupera, termina la inflamación. Todo está bien. Pero, ¿qué pasa si estos eventos bioquímicos no se detienen y el proceso inflamatorio sigue sin detenerse?

Las vacunas pueden y a menudo incitan reacciones extremas, llamadas tormentas de citoquinas, en los cuales un tsunami del sistema inmune sobrecoge a los tejidos neurológicos sanos acarreando un daño permanente, incapacidad o muerte.

Reacciones citoquínicas menos graves de vacunas acarrean a menudo inflamación crónica.

La inflamación crónica es sutil y siniestra

Imagina algunas de las reacciones del sistema inmune descritas que continuasen por debajo del nivel de percepción durante periodos amplios de tiempo. No se siente dolor pero si que se puede sentir una vaga sensación de incomodidad, de sentirse no en plena forma.

Esto es inflamación crónica y a menudo da lugar a enfermedades que amenzan la vida como fallo cardiaco o cáncer, enfermedades debilitantes como Parkinson o esclerósis múltiple o una enfermedad crónica agravante como el asma.

Las alérgias crónicas pueden ser indicadores de un sistema inmune que se ha descarrilado si los alergenos no son comunes a otros. Pero hay muchas toxinas en nuestros alimentos y el entorno que actúan como alergenos para todo el mundo.

El sistema inmune no los reconoce y por lo tanto reacciona. Este nivel bajo constante de actividad del sistema inmune es la inflamación crónica. El cortisol acumulado del estrés crea un desequilibrio hormonal acarreando inflamación crónica también.

Qué hacer para todo esto

Primero, es importante evitar productos químicos sintéticos que se consideran sub-letales con dósis baja individual pero que se acumulan en los tejidos corporales para crear inflamación crónica. Un buen ejemplo es el agua con flúor.

Elimina los alimentos procesados y come mayormente alimentos integrales orgánicos. Lee las etiquetas y presta atención a lo que no es bueno para ti además de lo que si es bueno. Ten en cuenta que un enfoque dietético puede funcionar para algunas personas pero no otras.

No uses cosméticos sintéticos comerciales y desodorantes. Evita anti-transpirantes. Elimina los productos de limpieza del hogar sintéticos, incluyendo detergentes para lavavajillas y lavadoras y usa productos naturales o fabrica tus propios productos.

Estrésate menos, duerme mejor y realiza ejercicio moderado. Usa liberalmente hierbas y especias económicas como la cúrcuma, gengibre, albahaca y hierbas adaptogénicas para minimizar eficazmente la inflamación. Sean los que sean los que elijas, úsalos a diario.

Fuentes:

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