El tratamiento convencional de cáncer de próstata contribuye al deterioro cognitivo

Muchos regímenes de cáncer tienen como resultado el dejar a los pacientes con efectos secundarios debilitantes y la mayoría de las veces mortales tales como pérdida de cabello, vómitos, pérdida de peso, edema, disfunción inmune, etc. Para el cáncer de próstata otra consecuencia del tratamiento puede ser añadida a la lista: el deterioro de las habilidades cognitivas.

Típicamente, los pacientes de cáncer de próstata pasan por un tratamiento conocido como terapia de deprivación del andrógeno (ADT) o terapia de deprivación hormonal que bloquea la producción de testosterona y puede ralentizar el crecimiento del tumor.

Aunque un artículo reciente de MSNBC presenta el tipo de deterioro cognitivo como minúsculo y limitado a funciones tales como habilidad espacial y la habilidad de realizar tareas múltiples (y otras acciones similares), ¿podemos estar seguros de que los efectos de este tratamiento son tan mínimos como describen los medios convencionales de comunicación? No creo que haya nadie que pueda saber con precisión la respuesta a esa pregunta; a menos de que haya quienes sepan que estos efectos puedan ser más serios de lo que se comunica aquí; sin embargo lo que es seguro es que estos efectos de deterioro cognitivo pueden ser ciertamente evitados con medios naturales.

Una manera de tratar el cáncer de próstata es eliminar los productos lácteos de bajo contenido en grasa. Estos productos se fomentan bajo la idea falsa de que la grasa saturada es insaludable y “mala” para la gente. Un estudio realizado por la entidad Cancer Research Center de Honolulu (Hawai) el año pasado halló que, después de recopilar datos de 1993-2002 de 82.483 participantes masculinos de 45 años de edad y mayores, había un 12% de reducción de desarrollar cáncer de próstata en bebedores de leche entera, había un incremento del 16% de posibilidad de desarollar la enfermedad en hombres que bebían leche desnatada.

Otra manera de tratar el cáncer de próstata es aumentar la ingestión de brécol y tomates de forma conjunta. Sheryl Waters de Natural News escribió citando al profesor John Erdman de la Universida de Illinois sobre ciencias alimenticias y alimentación que, “cuando se comen de forma conjunta tomates y brécol, vemos un efecto aditivo. Creemos que es porque distintos compuestos bioactivos en cada alimento trabajan en distintas rutas anti-cáncer”. Estos efectos documentados demuestran la maravillosa y sencilla solución de mejor salud que ofrecen el brécol y los tomates.

Fuentes:

Acerca del Autor

Emily West es una escritora freelance que se orienta sobre los temas de salud natural y sistemas productivos sostenibles de alimentos. También tiene un blog, The Wordsmith, en www.journeyoutofrabbithole.wordpress.com.

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