El ejercicio físico puede ser un factor desencadenante de las Alergias Alimentarias

alergiasalimentariasLa Alergia Alimentaria es una entidad compleja generada por una falta de tolerancia del sistema inmunológico que se encarga de nuestras defensas.

Pero además del sistema de defensas, que provoca la sensibilización a un alimento, también se debe considerar que otros factores intervienen en la provocación de todo el proceso. Las características químicas del alimento, la permeabilidad del intestino, la acidez del estómago y los gérmenes que tenemos en el intestino pueden ser factores que predisponen, pero también existen situaciones que podríamos llamar ‘habituales’ que pueden precipitar o bien ser la causa de que un alimento sea capaz de provocar alergia.

El ejercicio físico es un factor que puede precipitar una reacción alérgica severa cuando se combina con algunos alimentos a los que se es sensible. En estos casos el paciente puede consumir el alimento independientemente del ejercicio y no tener reacción. Lo mismo al revés, si el paciente no consume el alimento, pero hace ejercicio, no tendrá ninguna evidencia de alergia.

El ejercicio físico es una buena práctica en sí misma y no es la causa de agravamiento de todas las alergias alimentarias. Sin embargo existen ciertos síndromes bien caracterizados que relacionan al ejercicio con ciertas alergias alimentarias. El caso más paradigmático es el del síndrome trigo-ejercicio, relacionado con una hipersensibilidad característica a un componente de la gliadina, que es una proteína del trigo. Las causas no están bien establecidas, pero se supone que el ejercicio físico podría alterar parte del equilibrio inmunológico del individuo llevando a la expresión de sustancias que podrían precipitar las reacciones alérgicas.

La identificación del problema no es una tarea sencilla. Pero una vez realizada, evitar la combinación de ambos eventos (la alimentación con el alimento causal y el ejercicio) en forma simultánea es la solución. La recomendación actual es que debe existir una diferencia de 4 a 5 horas entre la ingesta del alimento y la realización del ejercicio. Sin embargo, es necesario que el paciente cuente consigo con la medicación de rescate necesaria en caso de algún accidente.

 

Fuente: Alergialimentaria. Martin Bozzola.

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