Efectos anti-inflamatorios de la curcumina impiden el desarrollo de cirrósis hepática en estudio de laboratorio

P.F. Louis

La cirrósis hepática puede desarrollarse de varios daños al hígado, enfermedad o inflamación. Un grupo de investigadores israelíes se puso a determinar el efecto anti-inflamatorio de la curcumina que podría tener en frenar el desarrollo de cirrósis en hígados dañados.

Los investigadores usaron tioacetamida (TAA), un solvente usado en las industrias del cuero, textiles y procesado de papel para crear situaciones similares a la cirrosis. Se usa en laboratorios como hepato-toxico para inducir daños agudos o crónicos hepáticos afectando de forma adversa la síntesis de proteínas. Usaron TAA dos veces a la semana en todas las ratas de laboratorio del estudio pero trataron a la mitad de ellas también con curcumina.

La mitad alimentada con curcumina recibió 300 mg/kg/diario por “gavage” durante 12 semanas. Alimentación “gavage” es un método de alimentación forzada directamente al estómago a través de un tubo flexible oralmente introducido. Aunque algunos factores de fibrósis hepática no mejoraron por la curcumina, varios otros aspectos de la cirrosis tales como muerte no programada o prematura (necrósis) si lo fueron.

En general, las ratas alimentadas con curcumina prosperaron mucho mejor que sus congéneres con cirrósis inducida que no fueron alimentadas con curcumina.

Los investigadores concluyeron: “La curcumina inhibió el desarrollo de cirrósis inducida por TAA principalmente debido a sus actividades anti-inflamatorias y no a través de un efecto directo anti-fibrótico. Debido a que la ingestión de curcumina es segura en humanos, puede ser razonable evaluar en estudios clínicos los efectos beneficiosos de la curcumina en ralentizar el desarrollo de cirrósis hepática”.

Afecciones que pueden acarrear cirrósis hepática

No es sólo alcoholismo o beber desmesuradamente lo que puede acarrear cirrósis hepática. Cualquier hígado inflamado o dañado puede convertirse en cirrosis, que a su vez puede acarrear una necesidad de trasplante de hígado. La cirrósis inducida por el alcohol puede ser frenada con un dejar de consumir alcohol completamente y usar suplementos naturales.

Pero hay otras afecciones hepáticas que producen cirrósis hepática. La hepatitis A, B o C sin tratar son tres enfermedades de este tipo. Una vez mas, evitar el alcohol, exceso de café y acetaminofeno usado en fármacos NSAID (fármacos no esteroides anti inflamatorios) tales como Tylenol y otros, es aconsejable. El acetaminofeno afecta incluso a hígados sanos.

Pero la dolencia más proliferante del hígado que puede acarrear cirrósis es la enfermedad de grasa hepática no alcoholica (NAFLD) que afecta a más de 90 millones de personas en los EE.UU.

Obviamente, no proviene del consumo de alcohol. Y no proviene de grasas saturadas como implica su nombre. El culpable principal es el jarabe de maíz de alta fructosa que se encuentra abundantemente en alimentos procesados y bebidas carbónicas.

Es tan pervasivo que incluso hay casos de niños adolescentes cuyo consumo diario de comida basura y bebidas carbónicas ha causado NAFLD hasta el punto de requerir un transplante de hígado. Evita completamente el jarabe de maiz de alta fructosa.

Pero no confundas el jarabe de maíz de alta fructosa con fructosa de frutos enteros. La fruta entera está equilibrada con fibra y otros nutrientes y es mucho menos concentrado que el jarabe de maíz de alta fructosa artificialmente sintetizado de maíz organismo genéticamente modificado con un subproducto de mercurio.

La fructosa en jarabe de maíz de alta fructosa sobrecoge al hígado. Al contrario que la glucosa, no se convierte en energía, se almacena como grasa, una gran parte en el hígado. Algunos expertos en salud dicen que es el factor principal en la epidemia de obesidad en los EE.UU.

Asi que, léete tus etiquetas y evita alimentos con jarabe de alta fructosa, HFCS o jarabe de maíz o azúcar de maíz, todos los cuales son el mismo veneno.

Otros consejos para el tratamiento de hígados dañados

La curcumina, especialmente liposmol de curcumina, está demostrando una y otra vez en pruebas clínicas y de laboratorio. Hierbas como la ortiga y diente de león pueden ser tomadas a diario para restaurar la salud del hígado o sencillamente para mantener una buena salud del hígado.

Los practicantes holísticos recomiendan glutationa, un antioxidante maestro sensible al hígado que es descompuesto por ácidos digestivos. Asi que se recomiendan precursores de glutationa como suplementos NAC y  productos no adulterados del suero como Immunocal.

Pero ahora hay glutationa liposomal, diseñado para pasar por la via digestiva sin dañarse. Bajo atención adecuada, incluso los hígados dañados pueden restaurarse.

Fuentes:

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