Cómo identificar las alergias e intolerancias alimentarias

post_alergias-601x293Para un pequeño porcentaje de la población, alimentos específicos o componentes determinados de alimentos pueden causar reacciones adversas. Estas reacciones se clasifican normalmente como alergias alimentarias (reacciones en las que interviene el sistema inmunitario) o intolerancias alimentarias (reacciones en las que no interviene el sistema inmunitario).

Una alergia alimentaria ocurre cuando un alérgeno (una proteína presente en el alimento que causa la alergia y que en la mayoría de las personas no produce reacción adversa) inicia una cadena de reacciones reproducibles que afectan al sistema inmunitario. Las intolerancias alimentarias no afectan al sistema inmunitario.

Parece que la prevalencia está relacionada con muchos factores genéticos, medioambientales y demográficos, como mayor exposición a nuevos alimentos, diferencias geográficas, desarrollos en el procesamiento de alimentos y en la tecnología alimentaria.

El etiquetado es esencial para ayudar a los consumidores que padecen alergias o intolerancias, proporcionándoles información sobre la composición de los alimentos. Aunque un gran número de alimentos y grupos de alimentos pueden desencadenar una reacción alérgica, solo 14 sustancias o productos requieren etiquetado alérgeno específico según la normativa de la UE.

Estos ingredientes alergénicos (incluidos los que se encuentran en los coadyuvantes de elaboración, aditivos y disolventes) deben estar indicados en la etiqueta del alimento: Cereales con gluten y derivados; Crustáceos y derivados; Huevos y derivados; Pescado y derivados; Cacahuetes y derivados; Soja y derivados; Leche y derivados (incluida la lactosa); Frutos secos (almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, nueces de Brasil, pistachos, nueces de macadamia y nueces de Queensland) y derivados; Apio y derivados; Mostaza y derivados; Semillas de sésamo y derivados; Dióxido de azufre y sulfitos a concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro expresado como SO2; Altramuces y derivados; Moluscos y derivados.

LA CELIAQUÍA

Otra enfermedad relacionada con los alimentos y no alérgica es la celiaquía, que lesiona el intestino y puede aparecer en cualquier momento de la vida de una persona. Es un trastorno autoinmune caracterizado por que el sistema inmunológico reacciona frente al gluten (un tipo de proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno). El revestimiento del intestino delgado resulta dañado, lo que provoca una absorción defectuosa de los nutrientes (‘malabsorción’), que aumenta el riesgo de padecer deficiencias nutricionales, anemia y osteoporosis. Los síntomas varían mucho, pudiendo comprender problemas digestivos, crecimiento escaso, erupciones cutáneas o infertilidad. La celiaquía no detectada o diagnosticada incorrectamente es frecuente y puede conllevar riesgos para la salud.

Hoy día, el único tratamiento eficaz es seguir una dieta sin gluten, de por vida, que posibilita la recuperación del intestino delgado. Las fuentes más evidentes de gluten son el pan, cereales de desayuno, pasta, pizzas, pasteles y galletas. Pero el gluten puede emplearse también para dar mejor estructura a productos como salchichas, cubitos o productos para caldos, sopas y salsas. Por contra, son productos naturalmente SG la carne, pescado, huevos, frutas, verduras, productos lácteos, legumbres, patatas, arroz, maíz, trigo sarraceno o alforfón.

Los dietistas ayudan a los pacientes a asegurarse de que su dieta sea equilibrada y con suficiente fibra y micronutrientes. H

 

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/especiales/identificar-alergias-intolerancias-alimentarias_910346.html

 

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